EL DIALECTO CANARIO

La modalidad lingüística canaria forma parte del llamado español atlántico o meridional debido a las semejanzas fonéticas, morfológicas y léxicas existentes entre el español hablado en Andalucía, Canarias e Hispanoamérica. Esta semejanza gramatical se debe, fundamentalmente a tres razones:
- Los procesos de conquista y colonización de Canarias e Hispanoamérica tienen lugar en el periodo comprendido entre finales del siglo XV y principios del XVI. Por tanto, el español que llega a ambos territorios es muy similar.
- La mayoría de los soldados y de los colonos que llegaron a Canarias y a Hispanoamérica eran mayoritariamente andaluces.
- El continuo flujo migratorio entre Canarias y América ha propiciado el contacto y el intercambio lingüístico.
La modalidad canaria forma parte de la lengua española tanto en sus formas de expresión oral como en las de expresión escrita, y como tal, presenta distintos niveles de uso: culto, medio y vulgar. Es un error identificar el habla canaria con un conjunto de vulgarismos que poco a nada tienen que ver con la caracterización lingüística o con la identidad regional. Fenómenos como la aspiración de la /r / ante las consonantes /l / o /n / ([cháhla])* por charla son vulgarismos propios de un sector social de escasa formación y cultura.
Como ocurre en la mayoría de las zonas dialectales, también en el español de Canarias puede observarse una clara contraposición entre la orientación innovadora de las áreas urbanas y el carácter conservador de las zonas rurales. En líneas generales se ha venido considerando a la ciudad de Las Palmas como el centro innovador del Archipiélago, mientras que la isla de El Hierro vendría a representar, en el polo opuesto, el exponente más claro de una modalidad de habla principalmente conservadora.
RASGOS GENERALES.
Rasgos fónicos
- El seseo está generalizado, como en toda América, lo que muestra que la variedad del castellano que se extendió a partir del siglo XV por el Atlántico fue la que hemos denominado norma sevillana, no la toledana. Es una forma de expresión oral reconocida y legitimada por la Academia Española de la Lengua.
- Aspiración del sonido s a final de sílaba. Cuando las consonantes s y z (debido a la pronunciación seseada) aparecen a final de sílaba (posición implosiva), tienden a pronunciarse de manera aspirada [h]. Por ejemplo: Estos [Éhtoh], los días [loh díah].
- Pronunciación relajada (o aspirada) del fonema jota (j o g –cuando esta última va seguida de e, i,- en la escritura ortográfica)
- Yeísmo. En el Archipiélago, la reducción de la oposición ll / y se ha decantado de manera favorable hacia [y]. Solo la isla de El Hierro es mayoritariamente distinguidora. Los hablantes herreños de cualquier nivel cultural son, en su mayoría distinguidores.
- Se relajan las consonantes sordas y se pronuncian con una cierta sonorización, que es característica de la variedad canaria. La /ĉ/ castellana hace el efecto acústico de una /y/ (muyayo por muchacho).
Rasgos gramaticales
- En general, ha desaparecido el pronombre vosotros, sustituido por ustedes. Lo habitual es que se use con formas verbales en tercera persona: ustedes van.
- Ausencia de leísmo, laísmo, loísmo. Fenómenos como el laísmo y el loísmo son desconocidos en nuestras hablas; asimismo, la mayoría de las investigaciones dan por sentado la ausencia de leísmo en el Archipiélago. Los pronombres personales átonos se emplean a la manera etimológica: lo, los, la, las como complementos directos y le, les como complementos indirectos. Sin embargo, lo cierto es que el leísmo ha ido ganando terreno en las hablas urbanas entre hablantes de todos los grupos sociales y generacionales.
- Algunos rasgos isleños que afectan al sistema verbal: empleo preferente del pretérito perfecto simple frente al pretérito perfecto compuesto. Asimismo ha dejado de emplearse algunos tiempos verbales como el pretérito anterior o los futuros de subjuntivo.
- En cuanto a los sufijos, debemos destacar el uso de los diminutivos que en Canarias suprimen el interfijo –ec- o –es-: tiendita por tiendecita.
- Se usan una serie de sufijos nominales: -ero, -era para los nombres de los árboles frutales: naranjero.
Rasgos léxicos.
- Portuguesismos. Hasta mediados del siglo XVI contamos con un importante asentamiento de colonos portugueses en nuestro Archipiélago (enchumbar, maresía, fechar, fechillo, gago, etc.)
- Americanismos. Importantes contactos históricos con América (guagua, guataca, gandola, guanajo, bemba, machango, etc.)
- Anglicismos. Durante el siglo XIX y hasta la primera mitad del XX, hubo una importante presencia de colonos ingleses en Canarias. Los comerciantes se establecieron en las islas por ser un paso obligatorio hacia las colonias de África. Esto explica la presencia de anglicismos como: queque (del inglés Cake); chinegua (del inglés King Edward), naife (del inglés knife), etc.
- Guanchismos. Se observa la pervivencia de voces guanches (la lengua hablada por los aborígenes) asociadas a determinadas parcelas, particularmente a la ganadería y a la botánica (baifo, tafor, tagasaste, tajinaste, gofio, tabaiba, etc.). Al margen de estos términos contamos con los nombres propios toponímicos (Adeje, Tacoronte, Chipude, etc.).
- Arabismos. Los arabismos también constituyen un interesante aporte léxico en el español de Canarias. Tal es el caso de voces como (acequia, aljibe, almanaque, cenefa, etc.)
- Arcaísmos. Por constituir Canarias un área marginal a la que llegan con retraso las innovaciones que se producen en las zonas centrales, no es de extrañar que se haya mantenido una serie de voces ya desaparecidas en la Península en determinadas zonas. Es el caso de voces como: bravo (furioso); curioso (cuidadoso, higiénico); luego (pronto); arveja (guisante), liviano (ligero).
